Una demanda colectiva alega que Roku y TCL actualizan los televisores inteligentes “Brick”

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Una demanda colectiva propuesta en California ha provocado una disputa entre los principales fabricantes de televisores y los consumidores, alegando que las actualizaciones rutinarias de software han dejado a los populares televisores inteligentes defectuosos e inutilizables. La demanda apunta a Roku y TCL, acusando a las empresas de impulsar actualizaciones que “bloquean” dispositivos (convirtiendo efectivamente dispositivos electrónicos costosos en bloques de plástico inútiles) sin proporcionar reparaciones o garantías adecuadas.

Las acusaciones principales

La demanda, presentada por la demandante Terri Else, se centra en la afirmación de que las actualizaciones del sistema operativo de Roku son inherentemente defectuosas. Según la denuncia, estas actualizaciones perjudican repetidamente la funcionalidad del dispositivo, provocando problemas como:

  • Completar “Bricking”: Los televisores dejan de responder por completo.
  • Fallos visuales: Pantallas negras persistentes, pérdida de señal de video o parpadeo errático.
  • Degradación del rendimiento: Desaceleraciones e inestabilidad significativas.

La denuncia sostiene que estos defectos no son incidentes aislados sino un problema sistémico que afecta a líneas de productos específicas. Los dispositivos en cuestión incluyen los modelos Roku Select y Roku Plus, así como TV TCL de las series 3, 4, 5 y 6 que se ejecutan en la plataforma Roku OS.

¿Un patrón de fracaso?

La experiencia personal del demandante sirve como catalizador para una acción legal más amplia. Else alega que después de comprar un televisor TCL en 2018, el dispositivo comenzó a experimentar defectos años después y dejó de funcionar por completo en 2023. Afirma que TCL se negó a cubrir las reparaciones bajo garantía. Para agravar el problema, informa que una compra posterior de un televisor sufrió fallas similares en un solo año.

Este caso individual refleja un sentimiento más amplio que se encuentra en las comunidades en línea. Plataformas como Reddit están llenas de informes de usuarios que describen síntomas idénticos: los televisores inteligentes tanto de Roku como de TCL quedan inutilizables después de las actualizaciones automáticas de software. Estas anécdotas sugieren que el problema puede estar más extendido de lo que indica inicialmente la demanda, lo que plantea dudas sobre la confiabilidad de las actualizaciones inalámbricas en los dispositivos domésticos inteligentes modernos.

Contexto y respuesta de la industria

Roku juega un doble papel en este mercado. Si bien es conocido por sus dispositivos de transmisión independientes, Roku también fabrica sus propios televisores y otorga licencias de su sistema operativo a otras marcas, sobre todo a TCL. Esta profunda integración significa que una falla en el sistema operativo Roku puede afectar simultáneamente el hardware de múltiples marcas, amplificando el impacto potencial en los consumidores.

A pesar del volumen de quejas de los usuarios, Roku ha rechazado firmemente las premisas de la demanda. Un portavoz de Roku le dijo a CNET que las afirmaciones son “infundadas”. La compañía sostiene que sus actualizaciones son necesarias para la seguridad y el rendimiento, lo que implica que las fallas reportadas son raras o específicas del usuario en lugar de sistémicas.

Qué significa esto para los consumidores

Esta demanda pone de relieve una tensión creciente en el mercado de electrodomésticos inteligentes: ¿quién es responsable cuando el software daña el hardware? A diferencia de la electrónica tradicional, los televisores inteligentes dependen de conectividad y actualizaciones continuas. Cuando falla una actualización, puede desactivar físicamente el dispositivo, pero los términos de la garantía a menudo tienen dificultades para cubrir defectos “inducidos por el software”.

Si bien actualmente se trata solo de una demanda colectiva propuesta y es posible que no llegue a juicio, indica un mayor escrutinio legal de los fabricantes de televisores inteligentes. Por ahora, los consumidores siguen atrapados en el medio, esperando un mejor control de calidad por parte de los gigantes tecnológicos y protecciones más claras para sus inversiones.

Conclusión: A medida que los televisores inteligentes se vuelven más dependientes del software, la línea entre fallas de hardware y errores de software se vuelve borrosa. Esta demanda desafía a Roku y TCL a demostrar que sus actualizaciones son seguras o enfrentar importantes consecuencias legales y de reputación.