La NASA corre para salvar la Voyager 1 a medida que disminuyen los niveles de potencia

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Los ingenieros de la NASA están trabajando urgentemente para abordar una escasez crítica de energía en la Voyager 1, el objeto creado por el hombre más distante que existe. Para evitar una falla total del sistema, los operadores de la misión se vieron obligados a desactivar uno de los instrumentos científicos de la sonda, una medida destinada a preservar la capacidad de la nave espacial para transmitir datos desde el espacio interestelar.

El desafío de la longevidad interestelar

Lanzada en 1977, la Voyager 1 ha pasado casi cinco décadas explorando el cosmos. En 2012, hizo historia al convertirse en la primera nave espacial en abandonar nuestro sistema solar y entrar en el espacio interestelar. Sin embargo, su longevidad está fundamentalmente limitada por su fuente de energía.

La sonda se basa en un generador termoeléctrico de radioisótopos (RTG), que convierte el calor del plutonio en descomposición en electricidad. Debido a que la desintegración radiactiva es un proceso finito, la sonda pierde aproximadamente 4 vatios de potencia cada año. Esta disminución gradual es una parte esperada de las misiones al espacio profundo, pero las fluctuaciones recientes han obligado a la NASA a entrar en modo de gestión de emergencia.

Medidas de emergencia y parada del instrumento

La crisis actual se desencadenó el 27 de febrero durante una maniobra planificada. Los ingenieros detectaron una caída inesperada en los niveles de energía, lo que generó temores de que los sistemas de protección interna de la sonda pudieran apagar automáticamente componentes vitales para evitar daños permanentes.

Para mitigar este riesgo, la NASA ha tomado las siguientes medidas:
Desactivado el experimento de Partículas Cargadas de Baja Energía (LECP): Este instrumento ha estado operativo durante 49 años, midiendo rayos cósmicos y densidad de partículas en la Vía Láctea.
Sistemas restantes priorizados: Al apagar el LECP, los ingenieros pretenden estabilizar el suministro de energía para los dos instrumentos activos restantes.
Centrándonos en la ciencia central: La sonda continúa transmitiendo con éxito datos sobre ondas de plasma y campos magnéticos, proporcionando información única sobre el medio interestelar.

“Si bien apagar un instrumento científico no es la preferencia de nadie, es la mejor opción disponible”, afirmó Kareem Badaruddin, director de la misión Voyager.

Por qué es importante la Voyager 1

La pérdida del instrumento LECP es un duro golpe para la ciencia, pero es un sacrificio calculado. La Voyager 1 y su gemela, la Voyager 2, son actualmente los únicos objetos creados por humanos ubicados lo suficientemente lejos de la Tierra para estudiar las regiones más allá de nuestra heliosfera.

Los datos proporcionados por estas sondas, específicamente sobre frentes de presión y densidad de partículas en el espacio interestelar, son irremplazables. Sin la Voyager 1, la humanidad perdería sus “ojos y oídos” en el vasto e inexplorado territorio entre las estrellas.

Mirando hacia el futuro

Actualmente, la NASA está desarrollando un “plan lejano” para gestionar la energía restante de manera más eficiente y extender la vida útil de la misión. El objetivo es mantener la nave espacial operativa el mayor tiempo posible, asegurando que incluso con capacidades reducidas pueda continuar su viaje histórico a través del medio interestelar.


Conclusión: La NASA está equilibrando la pérdida de capacidad científica con la supervivencia de la misión, sacrificando un instrumento para garantizar que la Voyager 1 pueda continuar su exploración sin precedentes del espacio interestelar.