El senador de Vermont Bernie Sanders, junto con el congresista Ro Khanna, ha reintroducido una propuesta para un impuesto anual del 5% sobre el patrimonio neto de las personas que superen los mil millones de dólares. Esta “Ley para que los multimillonarios paguen su parte justa” apunta directamente a los 930 estadounidenses más ricos, incluidas figuras como Elon Musk y Mark Zuckerberg, quienes colectivamente deberían decenas de miles de millones al año.
El objetivo declarado del impuesto no es simplemente la generación de ingresos; es un alivio económico inmediato para las familias trabajadoras. Sanders propone utilizar los ingresos iniciales para emitir pagos directos de 3.000 dólares a hogares que ganen 150.000 dólares o menos, y que los fondos futuros se destinen a cuestiones urgentes como vivienda, atención sanitaria y educación.
Por qué es importante: Si bien es poco probable que el proyecto de ley se apruebe en el clima político actual, es una provocación deliberada. Está diseñado para forzar un debate sobre la extrema desigualdad de riqueza, donde el 1% superior ahora posee más riqueza que el 93% inferior. El momento es estratégico: Sanders pretende hacer de esto una prueba de fuego para los aspirantes presidenciales demócratas en 2028.
El impuesto multimillonario en la práctica: obstáculos y desafío
Sanders reconoce que implementar un impuesto al patrimonio no será fácil. Los intentos anteriores en Francia y Suecia fracasaron debido a la fuga de capitales y la evasión. Insiste en que Estados Unidos debe superar esto creando un movimiento político para hacer cumplir la ley, descartando el argumento de que los multimillonarios simplemente se trasladarán para evadir impuestos.
La respuesta de Sanders es contundente: “Estás en Estados Unidos, te beneficiaste de Estados Unidos, eres parte de Estados Unidos… No tienes el derecho divino de gobernar y sigues las reglas”.
Este enfoque refleja una frustración más amplia con el poder desenfrenado de los ultrarricos. Sanders señala ejemplos de corporaciones que evaden impuestos explotando lagunas jurídicas y trasladando activos al exterior, enfatizando que el cambio sistémico requiere una confrontación directa.
IA, democracia y la crisis que se avecina
Sanders también abordó la creciente amenaza de la inteligencia artificial y su potencial para exacerbar la desigualdad económica. Pidió una moratoria sobre la construcción de nuevos centros de datos de IA, argumentando que la tecnología está siendo impulsada por los mismos multimillonarios que más se benefician de ella.
Considera que la actual falta de regulación de la IA es una consecuencia directa del lobby empresarial y la financiación de campañas. “¿Sabes por qué no existe una regulación de la IA en este momento? Es porque la industria de la IA está preparada y está gastando cientos y cientos de millones de dólares”, afirmó.
El tema central: Sanders enmarca esto como una lucha por la democracia misma. Él cree que el poder corporativo desenfrenado, impulsado por el dinero en la política, socava la capacidad de abordar cuestiones críticas como la atención sanitaria, el cambio climático y el impacto de la automatización en los empleos.
Más allá del impuesto sobre el patrimonio: demandas clave para el futuro
Sanders describió tres políticas no negociables para el próximo candidato demócrata:
- Reforma de la democracia: Revisar las leyes de financiación de campañas para reducir la influencia de los donantes ricos.
- Medicare para Todos: Garantizar la atención médica universal como un derecho humano.
- Regulación de la IA: Implementar salvaguardias para evitar que la IA concentre aún más la riqueza y el poder.
“Este es un momento muy difícil y sin precedentes en la historia de Estados Unidos”, concluyó Sanders. “Los funcionarios electos en muchos sentidos están muy por detrás del pueblo estadounidense en términos de su deseo de acción para protegerlos, y no sólo al 1 por ciento”.
Las propuestas representan un duro desafío al status quo, al priorizar el cambio sistémico sobre los ajustes incrementales. El mensaje de Sanders es claro: se acabó el tiempo de llegar a acuerdos y los ricos deben rendir cuentas por su papel en el aumento de la desigualdad.




























