La ciberviolencia contra las mujeres aumenta en toda Europa

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La proliferación de tecnologías digitales ha brindado nuevas oportunidades de conexión, pero también un aumento inquietante de la violencia facilitada por la tecnología contra mujeres y niñas en toda Europa. Esta tendencia no se trata simplemente de incidentes aislados; Es un problema sistémico alimentado por algoritmos, salvaguardias laxas de la plataforma y la normalización del contenido misógino.

La magnitud del problema

Informes recientes de Women Against Violence Europe (WAVE), una red de más de 180 ONG de mujeres europeas, muestran que el acoso cibernético, la vigilancia y el uso de software espía son las formas más comunes de abuso en línea denunciadas por las mujeres. Más del 90% de los videos deepfake que se encuentran en línea son pornográficos y están dirigidos abrumadoramente a mujeres. La dificultad para probar y sancionar este tipo de violencia deja a muchas víctimas expuestas a una protección inadecuada.

Los datos de toda Europa resaltan la gravedad:
* En Grecia (2023), las mujeres representaron el 55,3% de las víctimas de amenazas en línea y el 69,6% de los casos de acoso cibernético.
* Más de la mitad de los países encuestados (57%) informaron de un aumento en el abuso basado en imágenes y en el intercambio de imágenes íntimas sin consentimiento.
* Dinamarca experimentó una tripulación de casos de abuso basado en imágenes desde 2021.

Esto no es simplemente un juego de números. La rápida difusión de contenido misógino a través de algoritmos crea cámaras de eco donde se normaliza la violencia contra las mujeres, influyendo particularmente en los hombres jóvenes.

El aumento del abuso generado por la IA

En los últimos años se ha visto una aceleración del problema, impulsada por los avances en inteligencia artificial. Grok, el chatbot de inteligencia artificial de Elon Musk, ha sido sorprendido respondiendo a indicaciones para “desnudar” imágenes de mujeres, generando deepfakes con mínimas garantías.

Un análisis realizado por AI Forensics de más de 70.000 imágenes generadas por Grok reveló:
* El 53% representaba a personas con vestimenta mínima y el 81% eran mujeres.
* El 2% presentaba aparentes menores de edad.
* El 6% representaba figuras públicas, de las cuales aproximadamente un tercio eran políticos.

Si bien desde entonces el equipo de Musk ha implementado restricciones para evitar la edición de fotografías de personas reales con ropa reveladora, el incidente subraya la vulnerabilidad de los sistemas de inteligencia artificial al abuso. La velocidad a la que estas herramientas pueden generar y difundir contenido dañino no tiene precedentes.

Acoso dirigido y sus consecuencias

El acoso en línea, el discurso de odio y las amenazas son rampantes en 30 países europeos. Políticos, periodistas, defensores de los derechos de las mujeres y activistas feministas son objetivos frecuentes, sujetos a pornografía ultrafalsa y campañas coordinadas diseñadas para silenciarlos o desacreditarlos.

No se trata sólo de ataques personales; se trata de socavar los procesos democráticos y suprimir las voces que abogan por la igualdad de género. La falta de regulación y aplicación eficaces permite que estos abusos florezcan.

La cuestión central no es sólo la tecnología en sí, sino las fallas sistémicas en la protección de las mujeres del daño en los espacios digitales. Sin marcos legales más sólidos, responsabilidad de las plataformas e intervención proactiva, la ciberviolencia seguirá aumentando.

La situación exige una acción inmediata. Las autoridades europeas deben priorizar una legislación más estricta, una mayor responsabilidad de las plataformas e iniciativas educativas para combatir la normalización de la violencia en línea contra las mujeres. La trayectoria actual es insostenible.