Robots humanoides en 2026: seguridad, confianza y el futuro del trabajo

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Los robots humanoides están pasando rápidamente de laboratorios y fábricas a entornos más cotidianos, y las principales empresas apuestan por su potencial para remodelar industrias e incluso nuestros hogares. Sin embargo, aún quedan importantes obstáculos antes de que estas máquinas bípedas se integren verdaderamente en la sociedad. Las mayores preocupaciones se centran en la seguridad, la privacidad, la asequibilidad y el posible impacto en el empleo.

La seguridad es lo primero: navegar por los espacios humanos

Los robots humanoides actuales, como Digit de Agility Robotics, a menudo se mantienen separados de los trabajadores humanos por motivos de seguridad. Si bien los desarrolladores están trabajando en sistemas mejorados de detección humana, la tecnología aún no es lo suficientemente confiable como para una integración perfecta. Esto es fundamental porque los accidentes relacionados con la robótica pueden causar daños graves.

El desafío es aún más grave en entornos domésticos, donde los robots deben navegar en espacios impredecibles con niños, mascotas y objetos frágiles. Garantizar que estas máquinas funcionen de forma segura cerca de personas y propiedades requiere inteligencia artificial sofisticada y mecanismos a prueba de fallas.

Preocupaciones por la privacidad: la cuestión de la vigilancia

Los robots humanoides equipados con cámaras y micrófonos introducen un nuevo nivel de riesgo para la privacidad. La combinación de estas características en una forma humana plantea preocupaciones legítimas sobre la vigilancia y la seguridad de los datos. Los dispositivos conectados a Internet son vulnerables y un robot humanoide es esencialmente un sensor móvil en red en su hogar o lugar de trabajo.

Empresas como 1X, que produce el robot Neo, reconocen este problema. Inicialmente, sus robots requerirán una “teleoperación” por parte de expertos humanos, lo que significa que una persona desconocida controlará remotamente el dispositivo dentro de su espacio. Si bien 1X ofrece opciones para restringir el acceso y el intercambio de datos, la idea de que un extraño opere un robot dentro de su casa plantea dudas sobre la confianza.

La brecha de asequibilidad

Actualmente, el elevado coste de los robots humanoides limita su accesibilidad. El robot Neo, por ejemplo, se vende por 20.000 dólares por adelantado o 500 dólares al mes mediante arrendamiento. Este precio pone la tecnología fuera del alcance de la mayoría de los consumidores y las pequeñas empresas, lo que crea una barrera importante para su adopción generalizada.

Perturbación del mercado laboral

La pregunta más persistente en torno a los robots humanoides es su impacto en el empleo. Si bien sus defensores argumentan que estas máquinas asumirán trabajos indeseables, la realidad es más compleja. Si los robots desplazan a los trabajadores en sectores como el almacenamiento, la manufactura o incluso los servicios domésticos, esos trabajadores necesitarán nuevas oportunidades.

Las consecuencias a largo plazo de la automatización son inciertas. Si los robots reducen significativamente los costos laborales, las empresas pueden optar por priorizar la eficiencia sobre el empleo humano, lo que provocará pérdidas de empleo en ciertos sectores.

El éxito de los robots humanoides en 2026 y más allá depende de abordar estas preocupaciones críticas. Sin soluciones claras en materia de seguridad, privacidad, asequibilidad y desplazamiento de mano de obra, la adopción generalizada de estas máquinas seguirá siendo limitada.

Los robots humanoides tienen el potencial de revolucionar la forma en que trabajamos y vivimos, pero sólo si los desarrolladores y formuladores de políticas priorizan las consideraciones éticas junto con los avances tecnológicos.