Ingenieros de la Universidad de Glasgow han desarrollado una innovadora placa de circuito biodegradable que podría reducir significativamente el creciente problema de los desechos electrónicos. El nuevo diseño utiliza materiales como papel, bioplásticos y, sorprendentemente, incluso chocolate, lo que permite una eliminación segura mediante el compostaje estándar del suelo.
La innovación detrás de la electrónica compostable
La clave de este avance ecológico reside en un novedoso método de impresión. En lugar de cobre convencional, el equipo utilizó zinc para crear circuitos electrónicos sobre superficies biodegradables. Este enfoque mantiene un rendimiento comparable al de las placas de circuitos tradicionales, como lo demuestran las pruebas exitosas en contadores LED y sensores de temperatura.
“Se puede utilizar casi cualquier material de sustrato”, explicó el profesor Jeff Kettle, “desde papel y bioplásticos hasta chocolate para demostraciones”.
Por qué esto es importante: la crisis de los residuos electrónicos
Los desechos electrónicos son una amenaza ambiental creciente. Sólo en 2024, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que se desecharán 62 millones de toneladas de productos electrónicos. Los métodos de reciclaje actuales suelen ser ineficientes y gran parte de estos desechos terminan en vertederos, lixiviando materiales tóxicos al medio ambiente.
Esta nueva tecnología aborda esta crisis de frente mediante la creación de dispositivos diseñados para una eventual degradación segura. Va más allá del simple reciclaje; en cambio, imagina un futuro en el que los dispositivos electrónicos se descomponen naturalmente después de su uso, reduciendo la contaminación y conservando los recursos.
Implicaciones y desarrollo futuro
La investigación, publicada en Communications Materials, destaca un paso importante hacia la electrónica circular, donde los productos están diseñados para la reutilización, el reciclaje o la descomposición segura desde el principio. El Dr. Jonathon Harwell, quien dirigió la investigación, enfatizó el potencial de un amplio impacto:
“Los dispositivos desechados ya generan decenas de millones de toneladas de desechos al año, por lo que nuestra investigación podría tener impactos de gran alcance para la electrónica de consumo, los dispositivos de Internet de las cosas y los sensores desechables”.
El equipo ahora está explorando aplicaciones en áreas como la electrónica moldeable y la biodetección, donde la producción de circuitos ecológicos y de bajo costo es muy valiosa. Esta invención ofrece un camino prometedor hacia un futuro más sostenible para la electrónica, uno en el que su eliminación no signifique contaminación.




























