Las armas autónomas de Anduril enfrentan pruebas y fallas en combate

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Anduril Industries, una nueva empresa de tecnología de defensa valorada en más de 30 mil millones de dólares, ha encontrado importantes problemas operativos con sus sistemas de armas autónomas, incluidas múltiples fallas durante las pruebas militares y un éxito limitado en el campo de batalla en Ucrania. El Wall Street Journal informa que los barcos no tripulados, los aviones de combate no tripulados y los sistemas antidrones de la compañía han sufrido averías, fallos de funcionamiento e incluso han causado daños colaterales durante las pruebas.

Contratiempos en las pruebas y preocupaciones de seguridad

En mayo, más de una docena de barcos no tripulados de Anduril fallaron durante un ejercicio de la Marina frente a la costa de California. Según el Journal, los marineros expresaron preocupaciones sobre la seguridad y advirtieron que las fallas podrían provocar víctimas. Más adelante en el verano, una falla mecánica dañó el motor del caza a reacción no tripulado Fury de Anduril durante las pruebas en tierra. Lo más dramático fue que una prueba en agosto del sistema antidrones Anvil de Anduril desencadenó un incendio forestal de 22 acres en Oregón.

Estos fallos plantean dudas sobre la fiabilidad de la tecnología de Anduril, especialmente teniendo en cuenta su rápido despliegue en programas militares del mundo real. La empresa fue fundada en 2017 por Palmer Luckey y desde entonces ha obtenido 2.500 millones de dólares en financiación, incluida una ronda reciente liderada por Founders Fund. A pesar de los reveses, Anduril sigue ganando contratos militares para aviones autónomos y sistemas de contradrones.

Mal desempeño en Ucrania

La única experiencia de combate documentada con las armas de Anduril provino del servicio de seguridad SBU de Ucrania, que probó el dron merodeador Altius en 2024. Según el Journal, las fuerzas ucranianas encontraron que los drones no eran confiables, con frecuentes choques y objetivos perdidos. Los problemas fueron tan graves que Ucrania dejó de utilizar los drones Altius por completo más tarde ese mismo año.

Anduril sostiene que estos desafíos son normales durante el desarrollo de armas y que su equipo de ingeniería está logrando avances. La empresa insiste en que los incidentes no apuntan a fallos fundamentales en su tecnología. Sin embargo, los fallos sugieren que desplegar sistemas de armas autónomos en entornos de combate antes de realizar pruebas rigurosas puede ser prematuro.

Conclusión: A pesar de obtener financiación sustancial y contratos militares, las armas autónomas de Anduril han demostrado importantes problemas técnicos tanto en las pruebas como en el despliegue en el mundo real. El rápido crecimiento de la empresa y su dependencia de tecnologías no probadas pueden plantear riesgos para las operaciones militares y los estándares de seguridad.