Cómo funcionan juntas las capas de hardware y software de los teléfonos inteligentes

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Entremos bajo el capó.

Los teléfonos inteligentes no son sólo placas de vidrio. Están llenos de silicona.

Tienes el procesador. Los cerebros. Luego hay otros chips que se encargan de trabajos específicos. Los sensores de imagen de alta resolución toman fotografías. Los componentes separados administran la navegación por Internet, el uso compartido de medios y la reproducción de música sin agotar la batería en una hora. Algunos fabricantes integran múltiples funciones en un solo chip. ¿Por qué? Costo. Menos componentes individuales significan menores gastos de producción. Es una ecuación simple para el resultado final.

Pero el hardware es sólo la mitad de la historia.

El software se ejecuta en capas. Piense en ello como una pila.

En la parte inferior tienes el kernel. Gestiona procesos y controla el hardware. Encima se encuentra el middleware. Estas son bibliotecas que permiten a las aplicaciones hacer cosas como conexiones seguras, navegar por la web o enviar mensajes. El siguiente es el Entorno de ejecución de aplicaciones (AEE). Esto proporciona las API que los desarrolladores necesitan para crear sus propios programas. Luego viene el marco de interfaz de usuario. Esto dicta los gráficos y diseños que realmente ves en la pantalla. ¿En lo más alto? El conjunto de aplicaciones. El calendario, la bandeja de entrada, las pantallas de menú. Las cosas que tocas todos los días.

Apple cambió la forma en que vemos esta pila.

¿Qué teléfono inteligente es el más inteligente? Mucha gente señaló el iPhone 5 como la cima de la inteligencia. Al menos por un momento. Antes de que llegara el iPhone 6.

El iPhone 5 introdujo el chip A7. Un procesador de 64 bits. Eso fue un gran problema. También agregó un sensor de identidad de huellas dactilares. La seguridad importaba más entonces. Menos ahora, pero empezó por ahí.

El hardware también era diferente.

La mayoría de los iPhone usaban capas de vidrio separadas para la visualización y el tacto. El iPhone 5 cambió eso. Presentaba “tecnología táctil integrada”. Los propios píxeles se volvieron sensibles al tacto. Una capa. Menos complejidad. Mejor integración.

¿Sigue siendo ese el estándar?

Tal vez. Quizás no. Pero muestra cómo las decisiones sobre hardware y software se filtran. Un chip aquí. Un sensor ahí. Todo para hacer tu vida un poco más fácil, o al menos tu teléfono un poco más rápido.

La pila permanece. Los componentes evolucionan.